viernes, 10 de octubre de 2014

GP JAPON - 03-05 Octubre 2014


Tarde pero seguro.
Esta vez voy un poco tarde en mi recordatorio del GP Japón 2014 de F1, pero el cansancio acumulado por los días previos al GP en el que estuve de vacaciones por Tokyo y Kyoto, el propio gran premio y sus acontecimientos y el viaje hasta la siguiente carrera consecutiva en Rusia han hecho que al estar al final de la temporada todas nuestras fuerzas estén un poco justas.
Mi viaje a Japón comenzó unos días antes de lo normal, ya que tuve la oportunidad de volver a viajar al maravilloso Japón para poder visitar zonas que en anteriores ocasiones no había podido ver.
Parte del equipo de MoviStar viajamos con antelación a Tokyo. Fue llegar de Singapore, estar exactamente un par de días en casa, con el tiempo justo de lavar la ropa porque en mi caso el anterior GP terminó con una carrera monumental por el aeropuerto de Madrid y con la necesidad de tomar una decisión; coger mi vuelo a Bilbao o coger mi maleta proveniente de Singapore. Así que me mi decisión fue la de coger el vuelo y que mis compañeros se encargasen de recoger mi equipaje y mandármelo al día siguiente a casa, con lo cual tuve menos de 24horas para lavar la ropa y volverla a meter en la maleta para salir al siguiente destino.
Los integrantes de la expedición llegamos el sábado por la tarde a Tokyo, allí los dos grupos en los que estábamos divididos nos encontrábamos e íbamos juntos al hotel que teniamos en Shinjuku, un barrio animado de la capital nipona.
De los viajeros yo era el único que ya había estado previamente, para el resto era descubrir todo nuevo y como me ocurrió a mí la primera vez alucinaron.
Japón es un país curioso, peculiar, muy interesante. Bien es sabido que yo estoy enamorado de su cultura y sus gentes así que volver allí me apetecía muchísimo.
El primer día en Tokyo fuimos por la mañana todos juntos a hacer uno de los recorridos clásicos del domingo. Visita al parque Yoyogi bien tempranito y después a visitar el imprescindible Harajuku, donde puedes encontrar la mayor cantidad de gente extraña por metro cuadrado. Aunque lo cierto es que este año no había demasiado porque como supe después todos estaban en Odaiba en un festival que debía de celebrarse.
Ya por la tarde hubo división y cada uno fue en busca de lo que más le apetecía ver. Desde el famosísimo cruce de Shibuya nos dividimos hasta la hora de la cena. 
 En mi casó fui al parque Ueno en busca de un monje sintoista que hacía caligrafias Kenji japonesas y que en 2010 me ocurrió una de las historias mas raras que me han sucedido.
Este año iba con la intención de pedir unas litografías de recuerdo. Y allí estaba el mismo monje que la vez anterior. Cuando le enseñe la foto que tenía de entonces alucinó al ver que años después había vuelto y que quería alguna copia de su arte. Como en la vez anterior fue muy amable y me hizo las litografías que iba buscando.
De allí me fui a dar un paseo por el parque y al hotel donde habíamos quedado para cenar todos juntos. Finalmente también hubo desbandada y un reducido grupo fuimos a cenar a una callejuela típica japonesa donde probamos entre otras cosas el sashimi de ballena y de caballo que estaban riquísimos.
Ya el lunes emprendí mi aventura de este año en Japón. En otra ocasión me había quedado con ganas de viajar a Kyoto, un sitio que absolutamente todo el mundo recomienda visitar para conocer el Japón tradicional. Esta vez no me quería quedar con las ganas de verlo así que mientras el resto de la gente se quedaba en Tokyo yo me fui a conocer Kyoto.
En el trayecto en el Nozomi, el tren bala más rápido que existe en Japón, conseguí ver el monte Fuji. Un destino al que también quería ir pero que me habían dicho que en esta época del año era difícil ver, pero que casualmente este año estaba despejado y en el fugaz paso en tren conseguí apreciar la armonía que desprende ese lugar.
Una vez llegado a Kyoto ya tenía pensada mi ruta para los dos días que iba a estar en la ciudad, pero las circunstancias me llevaron a que al final no siguiese mi plan inicial y el destino me fuese llevando de lugar a lugar.
Comencé por el templo de plata, que como primera toma de contacto está bien. De ahí tenía pensado volver al centro de la ciudad y visitar algún otro templo y meterme en Pontocho el área donde es más probable ver a las famosas Geiko.
Pero estando en el templo de plata encontré que había un autobús que te llevaba directamente al templo de oro en otro área exterior de la ciudad así que cambié mi itinerario y me fui a visitarlo y de allí a bosque de bambú. Así que opté por hacerme ese día los exteriores de la ciudad y dejar para el día siguiente la zona centro.
De vuelta al hotel hice el check in y después de descansar veinte minutos me fui a Pontocho a cenar y en búsqueda de las geikos que allí se supone que hay. Allí estuve un buen rato en plan paparazzi pero no conseguí ver ninguna. Intuí una dentro de un restaurante pero enseguida desapareció así que me volví al hotel con las ganas de verlas aunque sabía que era muy difícil.
La mañana siguiente me fui a Fushimi Inari, la famosa zona de Toris que se dio a conocer por la película “Memorias de una Geisha” y allí estuve un rato sacando fotos.

Sin mucho tiempo que perder (tenía muchas cosas por ver y muy poco tiempo para ello) comencé mi ruta por el interior de la ciudad y fui de templo en templo y de palacio en palacio.
 Llegada la hora de comer tenía previsto visitar un restaurante de ramen que me habían recomendado, pero se me había hecho tarde así que opté por el plan B, que no era otro que buscar un sitio donde hubiese una especialidad gastronómica de Kyoto, el Okonomiyaki. Es una especie de tortilla rellena de varios ingredientes, con un huevo en su interior (si, una tortilla rellena de un huevo) y recubierta por una especie de escamas de pescado seco que le dan un sabor muy característico y que a mi personalmente me gusto mucho. 
 Ya habíamos probado la noche de Tokyo un Okonomiyaki, pero ya nos habían advertido que los de Tokyo y los de Kyoto no tenían absolutamente nada que ver unos con otros. Y así es. El clásico es el de Kyoto y aunque los dos estaban muy buenos, ciertamente me quedo con el de Kyoto.
Fue una breve parada técnica y a continuar.
Quedaba hacer el último sprint que resultó ser más gratificante de lo esperado. Había que subir hasta Kiyomi-zudera, paseando entre sus empinadas callejuelas adoquinadas y parando previamente en Ryozen Kannon, donde hay uno de los budas más altos esculpidos en piedra de Japón.
 Toda la ruta iba según lo previsto, el tiempo climatológico estaba empezando a cambiar pero aún no amenazaba lluvia, pero el tiempo de reloj se me empezaba a agotar porque tenía que coger un tren bala que me llevase hasta Nagoya, donde desde esa noche estaba citado con el resto del equipo de trabajo.
Así que comencé a bajar hacia la estación de Kyoto cuando de repente aparecieron dos geikos que merodeaban por allí. Me dio tiempo justo para sacar la cámara y hacer un “robado”, pero bueno al menos había conseguido ver una cosa que ya sabía que era muy complicado. Así que continué mi camino y cuando estaba cerca de la parada de autobús que me llevaría a la estación de tren, la suerte se alió conmigo y encontré en una callejuela un grupo de geikos que sorprendentemente se dejaron fotografiar, ya que solo estábamos tres personas en esa callejuela y más sorprendente fue cuando les pedí hacerme una foto y accedieron. Así que con la satisfacción de haber conseguido una foto complicada me encaminé al tren bala con destino Nagoya.
Una vez allí me encontré con una parte del equipo que acababa de llegar. Con el resto quedaríamos por la mañana para acercarnos al circuito de Suzuka. Después de unos días de ocio tocaba comenzar a trabajar.
Y además ya se empezaba a presumir que iba a ser una semana complicada ya que había una seria amenaza de tifon que se preveía nos atacase durante el fin de semana y que nos iba a hacer muy complicada nuestra labor. 
Pero antes de eso en el circuito todo estaba perfectamente preparado para la carrera. Se puede decir que es uno de los circuitos más fáciles de trabajar porque no se deja nada a la improvisación. Está todo meticulosamente preparado. Los japoneses son tan eficientes que es muy difícil pillarles en un renuncio aunque también es verdad que cuando tienen que improvisar no saben y entonces se forma un pequeño caos que finalmente son capaces de resolver.
 Está todo tan organizado como por ejemplo este área de descanso para los espectadores. Se ve como están perfectamente alineados y no se salen un metro del espacio acotado. Son increíbles.
 
En unas cuantas ocasiones me tocó acompañar al piloto del equipo Carterham Roberto Merhi desde el paddok hasta la cabina de comentaristas y la locura que se desataba era digna de mención y de alguna que otra fotografía que el propio Merhi me pedía que le hiciese porque no daba crédito. No quiero ni pensar que sucedería si el que se pasea es Alonso, Vettel, Hamilton o alguno de esos.
En cuanto al tifon ya el jueves se empezaba a comentar en el paddok que nos iba a azotar de lleno y cabía lo posibilidad de tener que adelantar horarios e incluso que la carrera se celebrase el sabado en vez de el domingo. Todos seguíamos los partes metereológicos al detalle y veiamos como se acercaba a nosotros con previsiones de vientos de hasta 350 km/h. Finalmente no fue para tanto e incluso pudimos observar alguna puesta de sol tan esplendida como esta que fotografió mi compañera María Serrat.
 Pero esto era la calma que precedía la tormenta. No solo climatológica, que se nos vino el domingo con lluvia constante y en momentos fuertes ráfagas de viento que hizo que la carrera tuviese que comenzar y dar las primeras vueltas detrás del Safety car.
Lo peor estaba aún por llegar y sucedió a falta de pocas vueltas para terminar la carrera. Accidente de Jules Bianchi que nadie ha visto pero que por la actitud de los Marshalls que había en la zona parecía grave. Tienes que salir el coche médico y a falta de cinco vueltas se da la carrera por concluida.
No hay imágenes del accidente pero la tensión se empieza a palpar en el paddok, carreras poco habituales, caras de susto, miradas desencajadas, comentarios entre los propios pilotos fuera de lo cotidiano. Algo estaba sucediendo pero no había noticias oficiales. Había habido un accidente pero no sabíamos más.
Yo estaba en la sala de prensa recogiendo resultados cuando de repente veo que el jefe de prensa de FIA sale muy apresuradamente de su oficina y al bajar veo que en la puerta están agolpados un montón de periodistas que se interesan por el accidente y que además al estar el centro médico en la misma zona intentan conseguir información. De repente el helicóptero médico se pone en marcha y empiezan a circular noticias de la gravedad del accidente, pero nadie quiere decir nada. Finalmente nos enteramos que Jules tiene que ser evacuado por carretera a un hospital cercano, pero aún no sabemos que es exactamente lo que ha sucedido. Todos tememos que sea más grave de lo esperado.
Finalmente las malas noticias se confirman y Jules es evacuado a un hospital en estado inconsciente y más tarde es sometido a una intervención quirúrgica.
De nuestro equipo dos personas se desplazan al hospital en búsqueda de noticias pero lo único que nos pueden transmitir es el tono serio que se vive en el hospital y que además todos los pilotos se han acercado al mismo para solidarizarse con el piloto de Marussia.
Después de mucho tiempo allí nuestros compañeros vuelven sin noticias clarificadoras y se nos remite a un comunicado del equipo cuando haya noticias.
Ya pasado el tiempo hay que decir que el accidente fue gravísimo. Un par de días después aparecieron en Internet imágenes del accidente captadas por un video aficionado y el accidente es durísimo, de lo más grave que he visto yo. A día de hoy solo puedo decir que espero que Jules Bianchi consiga recuperarse de este gravísimo accidente. Para ello va a necesitar mucha ayuda. La solidaridad de todos sus compañeros y de todos los miembros del paddok ya la tiene así que solo podemos desearle la mayor de las suertes.

Este accidente también hizo que nuestro programa se alargase un poco más de lo normal y que el plan de salida que teníamos de Suzuka se viese alterado. En mi caso me tocó quedarme otra noche más en Nagoya con el equipo que se había desplazado al hospital, mientras que el resto de integrantes se dirigieron a Tokyo desde donde cogeriamos el avión que nos iba a llevar a Rusia, más concretamente a Sochi.
Esa noche en Nagoya fue cuando el tifón azotó con más fuerza. Dijeron que era de grado cuatro sobre cuatro, pero lo cierto es que yo estaba tan agotado que no me enteré de nada, a pesar de las advertencias del personal del hotel y de toda la parafernalia que se montó. Yo estaba tan agotado de todo el stress de la jornada que caí rendido.
Fue al despertar por la mañana siguiente cuando supe que si nos había afectado a nuestra ciudad y que indirectamente me estaba afectando en ese momento ya que las líneas del shinkasen se encontraban cerradas y no se sabía cuando se podían abrir. Así que allí estábamos Alberto, Laura y yo. A la búsqueda de un tren que nos llevase a Tokyo porque al día siguiente martes teníamos que volar a Rusia.
Finalmente el retraso duró hasta la una y media del mediodía, cuando pudimos coger un tren bala que nos llevo a la capital aunque por las inclemencias metereológicas tardo casi una hora más de lo previsto y además en vez de ir sentados cómodamente en nuestro asiento íbamos hacinados, pero lo importante era llegar a Tokyo, juntarnos con el resto del equipo y al día siguiente coger el vuelo que teníamos previsto.
Llegamos a media tarde  y algunos aprovecharon para dormir, otros para ir a visitar alguna zona de la ciudad y en mi caso buscar una lavandería donde poder limpiar la ropa para tenerla lista la siguiente carrera.
 La verdad es que no me costó demasiado encontrar una y además gracias a la amabilidad nipona me dejaron en la misma puerta de la lavandería donde pude hacer la colada, volver al hotel y cenar algo con otro grupo de compañeros que había llegado el día anterior.
A partir de ahí todo siguió como estaba previsto. Conseguimos coger el vuelo, que parecía más bien un charter de la F1, porque el 90% de la gente éramos de la familia de la fórmula. Aunque también había espacio para la anécdota característica que nos pasa siempre. En nuestro vuelo iba una persona esposada y rodeada por cuatro policías. Seguro que algo bueno precisamente no había hecho. La verdad es que yo una vez dentro del avión no lo volví a ver y el vuelo fue ciertamente agradable. Lo que suceda en Sochi será digno de mención en otra entrada de este diario personal.

miércoles, 24 de septiembre de 2014

GP SINGAPORE 19-21 Septiembre 2014

Han pasado tres años desde la última vez que estuve en Singapore, por cierto lugar donde se produjo un importante punto de inflexión en muchos aspectos.

El viaje sigue siendo igual de largo, pero gracias a las nuevas combinaciones de aviones he de reconocer que no se me ha hecho tan pesado como en ocasiones anteriores. Esto de poder dividirlo en dos tramos casi iguales hace que la sensación de agobio en el avión no sea tanta y la posibilidad de salir, estirar las piernas y respirar otro aire menos viciado haga el viaje un poco más fácil.

Siempre surgen las mismas dudas en estos viajes; que hay que hacer dormir? aguantar despierto? aclimatarte al nuevo horario? seguir lo que tu cuerpo te pida? En mi caso hago lo que mi cuerpo me va pidiendo en cada momento. Aunque también he de decir que tengo algunas “normas” que intento no saltarme. 

Mi bebida isotónica para los vuelos, nada de bebidas gaseosas e intentar comer lo menos posible en los aviones y lo poco que pido ser muy selectivo. El pescado ni por asomo, y los picantes, salsas y cosas exóticas y crudas ni mirarlas tan siquiera. Recuerdo uno de mis primeros viajes transoceánicos en el que me envalentoné, y me llevé un gran disgusto hasta el punto de tener que cambiar mi asiento por otro pegado a la puerta del baño.

Todo esto hace que en mi caso los viajes los lleve más o menos bien, y unido a mi enorme facilidad para quedarme dormido en cuanto  me siento y me abrocho el cinturón de seguridad ha hecho que en este caso no haya tenido nada de problemas de jet lag ni de adaptación.

Así que cuando llegamos a la ciudad nos dimos todo el equipo una ducha rápida y salimos a dar una vuelta por los alrededores del hotel que ya conocía y gracias a mi memoria fotográfica conseguimos llegar a una zona un poco güiri pero que estaba bien junto al río para poder estirar las piernas, cenar algo, un trago para hacer tiempo de irse a dormir y al hotel a descansar. Al día siguiente empezaba la actividad y había que estar relajado.

En mi caso no hubo necesidad de ayudas externas para dormir, fue meterme en la cama y al poquito caí rendido. No todos pueden decir lo mismo.

Por la mañana siguiente desayuno y empezó la división del equipo, unos tenían que grabar unas cosas y otro equipo otras; quedábamos una parte que nuestra actividad no comenzaba hasta por la tarde. Y como había un plan ciertamente atractivo nos fuimos con Toni y Silvia a grabar un reportaje de un restaurante español en pleno centro de Singapore, en los alrededores del Marina Bay Sans.

Restaurante Catalunya regentado por Paul quien nos recibió en su restaurante y además de charlar sobre la vida de los “expat” en Singapore nos deleitó con un maravilloso menú español a 17.000kms de casa.
Paul viene de la escuela de El Bulli, donde estuvo catorce años y su menú tiene marcadas referencias a su cocina. Por ejemplo pudimos probar las “escerificaciones de aceituna” o la “tortilla de patata deconstruida”. Nos mostró también el coktail clásico de Singapore el “Singapore Slim” muy suave y rico. El menú siguió con un tartar de tomate al que solo se le puede definir como exquisito, unas anchoas en aceite de oliva, unos bikinis (sandwitch de jamon y queso) con trufa, el clásico pa amb tumaca, y para rematar un cochinillo especialidad de la casa que estaba delicioso. Todo esto prácticamente en las antípodas de nuestra casa, acompañado por la vistas, la compañía y la atención de todo el equipo del Catalunya que se portaron con nosotros de manera excelente, hizo que nuestro primer día en Singapore fuese de lo mejorcito de la semana.
De ahí y con el estomago bien lleno nos tocó ir al circuito a ver si todo seguía como lo recordaba, hacer una primera toma de contacto con las instalaciones y saludar a la parte técnica del equipo que estaba rematando la instalación.
 
 
Todo según lo esperado así que cena y división unos a descansar y otros a ver como era la noche singaporeña.
 
 Ya el jueves llegó toda la expedición y empezaron los acontecimientos clásicos de cada GP.

Y aquí comenzó mi martirio de esta carrera. Una de las imágenes características de esta carrera es la noria que hay junto al paddok y al TVCompound y nuestro realizador Albert me retó a conseguir permiso para poder hacer algún directo desde allí. Así que me fui a conseguir los permisos correspondientes y es cuando me tocó sufrir el carácter asiático.

En primer lugar en la taquilla me dijeron que no era posible, que este año no había acceso y que había que tramitarlo con la FOM, cosa que me pareció muy extraña, pero fuimos a preguntar a FOM y nos dijeron que no sabían nada. Así que volví y ya empezaron a colapsarse cuando les sacas de su protocolo habitual de trabajo. En cuanto algo les resulta extraño se bloquean de tal manera que no saben como actuar. Total que ya era tarde y no había nadie en las oficinas y me pasan un teléfono y un mail de una persona que se supone que es la responsable.

Le envío un mail explicándole mi petición y al día siguiente a primerísima hora de la mañana intento contactar con ella, pero nada, al teléfono no contesta. Al rato me responde vía mail que hay que rellenar una solicitud. Se la envío cumplimentada y me responde que hay un plazo de cinco días para la respuesta a lo que le digo que lo necesitamos para esa misma tarde. Se supone que lo va a tramitar por el procedimiento de urgencia. Se acercan las horas, intentas comunicarte de nuevo e imposible, vuelves a la oficina y nadie sabe nada. Pides que te faciliten hacer unas pruebas técnicas para poder posteriormente hacer el directo y no lo consiguen entender. Te ofrecen un descuento en el precio pero no te dejan subir equipamiento técnico, con lo cual no sirve para nada. Insistes, vuelves a insistir y así repetidamente y la respuesta al procedimiento de urgencia es que han pasado ya siete días y aún no han contestado, y eso que el plazo de respuesta está en cinco días….. Total que te das cuenta que es como enfrentarte a una pared. En cuanto algo se les escapa de lo que ellos consideran normal se agobian de tal manera que no saben responder. Yo de todas maneras he dejado la petición en curso para ver si hay suerte y la puedo utilizar el año que viene, espero estar en plazo.
Así que no conseguí el reto que me propusieron con lo cual me cabreo. Y me cabreo aún más cuando el ultimo día de carrera me proponen otro y tampoco soy capaz de llevarlo a cabo. Con lo cual esta carrera para mi ha sido un poco fracaso.

A parte de esto destacar el clima. El calor aquí es insoportable y eso que nosotros trabajamos de noche pero los momentos que es de día es muy complicado trabajar. Además la humedad era enorme, no recordaba yo tanta humedad en mis dos visitas anteriores.

Y si a esto le sumamos las tormentas hacen que en momentos sea una mezcla explosiva. Como por ejemplo en sábado por la noche justo después de la clasificación. Estábamos en nuestro programa post y empezó el diluvio universal, una de esas tormentas en las que parece que han abierto el grifo y no lo pueden cerrar. Suelen ser tormentas de veinte, veinticinco minutos, pero en esta ocasión duraron mas de dos horas y media. Con lo cual absolutamente todo el mundo terminó calado, nuestros periodistas, técnicos, material técnico etc etc. Parecía que nos habíamos caído en una piscina. Todos tratábamos de buscar refugio donde podíamos, en mi caso me acogieron en el box de Mercedes donde me pude cobijar mientras pasaba lo peor pero aún así y a pesar de estar cubierto por un poncho acabé totalmente calado.

Y por culpa de esta tormenta no pudimos asistir a nuestro plan principal para este GP que era el concierto de Robbie Williams. Habíamos preparado todo para poder ir a verlo, unos irían desde el principio y otros llegaríamos con el concierto empezado pero al menos podríamos ver algo. Pero fue completamente imposible nuestros planes quedaron empapados y ninguno pudimos asistir al concierto que a pesar del diluvio universal me cuentan se llevo a cabo.

Una vez terminada la jornada a todo el mundo extrañamente les entraron las prisas. Seguía lloviendo, no teníamos paraguas ni chubasqueros ni nada pero todo el mundo se quería ir. En mi caso dejé que todos se fueran estuve un rato más a resguardo hasta que llegó mi compañera María Serrat y me fui con ella al paddok donde me dejó y conseguí unos ponchos lo que unido a que empezaba a amainar  hizo que llegase al hotel después de haberme dado un buen paseo y haberme podido relajar un rato.

Y el resto de jornadas las clásicas de un fin de semana de carreras, nada destacable. Se nota que estamos llegando al final de temporada y en todos los sitios se empieza a notar el cansancio, la tensión, nervios pero todo dentro de la normalidad.
 En mi caso el próximo viaje es el que más miedo me da. Sobre todo porque de Singapore llegaré a mi casa como quien dice el miércoles y el viernes parto hacia Tokyo, donde estaremos cinco días de turisteo que yo los dividiré entre Tokyo y Kyoto para el miércoles ir a Nagoya nuestro campo base para la carrera de Suzuka. A lo que hay que sumar que el domingo en cuanto acabe la carrera volvemos a Tokyo donde estaremos otro día y seguidos partiremos a Russia a Sochi donde este año por primera vez se disputa una carrera con todo lo que ello conlleva.
 
 

 A mi particularmente me da mucho miedo porque estamos a final de año, son muchos días seguidos fuera de casa y no se que nos vamos a poder encontrar en Russia. Pero bueno habrá que sacar fuerzas de donde podamos y talante, mucho talante y diplomacia que van a ser más necesarias que nunca.

Veremos….

lunes, 8 de septiembre de 2014

GP Italia 05-07 Septiembre 2014


Semana loca. Así se podría resumir esta última carrera en continente europeo antes de comenzar la última parte de la temporada que nos llevará de nuevo al continente asiático y a América.
Ya desde el comienzo del viaje se veía que la semana iba a estar llena de pequeñas complicaciones. En el trayecto de casa al aeropuerto ya fue un pequeño infierno gracias a un niño que no dejo de llorar en todo el viaje y al que su madre no le prestaba la más mínima atención.
En el trayecto aéreo comenzamos con un Bilbao – Paris que estaba repleto de familias que iban a rematar las vacaciones con un viaje a Disneyland París, sitio al que por cierto esta deseando ir desde hace años un amigo ya bien mayorcito para esa excursión, pero que es su ilusión. Me estuve acordando de él en el viaje. Padres e hijos que ya estaban planeando todas las atracciones en las que iban a montar, a los personajes que querían ver y con los que querían fotografiarse y todo ello en voz bien alta para que todos nos enterásemos, como si nos importase….
Luego llegada a Paris, con todo lo que supone aterrizar en Charles de Gaulle (nada bueno) y retraso en el siguiente enlace a Milán.
El último vuelo fue también de esos de recordar. Me tocó cerca un “tierno” adolescente que no dejo de dar por saco en todo el viaje, hablando alto, levantándose, molestando a las azafatas, incordiando a sus padres (siempre digo que un cachete a tiempo soluciona muchos problemas) y no dejando que el resto tuviésemos un vuelo tranquilo. Ya cuando el comandante anunció que estábamos empezando la aproximación todo cambió. El avión comenzó a descender y este chavalito empezó a sufrir en sus carnes el cambio de presión atmosférica. Y sus oídos no debían de estar preparados para tan brusco cambio así que empezó a sufrir los rigores del aterrizaje, con lo cual siguió dando por culo al resto del pasaje. Además la persona que viajaba delante mío le intentaba indicar como aliviar estos síntomas pero no atendía a razones con lo cual el aterrizaje fue una tortura para él y para todos nosotros indirectamente.
Aterrizaje en Linate y protocolo de llegada no sin incidentes. Amenaza de perdida de equipaje por parte de Air France (mi maleta procedía de Paris y casi vuelve allí) y a la hora de recoger el coche, me toca la empleada que no lo tiene muy claro y me pone mil impedimentos. Total que como ya era muy tarde y después del viajecito no me apetecía en absoluto discutir más cedo a sus pretensiones y ya lo solucionaré al día siguiente con la mente más despejada.
De ahí viaje al hotel y tras dar unas vueltas hasta encontrarlo check in y a dormir, por hoy ya era demasiado.
Al día siguiente comienza el proceso en el circuito, llegada de nuestro studio, búsqueda de su localización, informe a las partes correspondientes e instalación del mismo. Todo más o menos rápido y correcto que hasta me da tiempo de irme a comer con mis compis de A3 y a echar unas risas. Hay cosas que por mucho tiempo pase no cambian, así que nos reímos largo y tendido.
 Por la tarde más de lo mismo y sorprendentemente conseguimos terminar a una hora más o menos razonable, así que decidí acercarme a Milán a dar una vuelta por la ciudad.
Una vez allí deje el coche en un parking más o menos céntrico y me fui de paseito por la zona centro a ver de nuevo el Duomo, la Escala, la opera etc, todo muy güiri. Paseo por la ciudad y algo de shopping. En una ciudad donde todo el mundo va tan sumamente elegante te entran ganas de comprarte un traje y ver si se te pega algo del estilismo italiano. Es alucinante ver como tanto ellos como ellas van impecablemente vestidos. Hay que reconocer que son gente elegante. Y ellas son especialmente elegantes y guapas. Dan ganas de venirse a vivir aquí.
 Tras varios paseitos me encontré una calle en la que se había improvisado un concierto donde poco a poco nos empezamos a reunir un grupo de gente hasta que hubo que cortar la calle al tráfico porque ya era imposible pasar por ahí. Es una de esas cosas que encuentras sin pretenderlo y que suman puntos positivos a la ciudad. Lo cierto es que lo disfruté mucho. 
 Después de ahí a cenar y a retornar al hotel. Cuando llegué a coger el coche me encuentro al hombre de turno de la caja intentando explicar algo a un par de güiris. Mientras esperaba me preguntó si hablaba italiano, a lo que de le dije que más bien poco y a ver si le podía ayudar con las dos americanas.
Resulta que estas dos Yankees habían perdido o les habían robado un bolsa en el parking y querían saber si con las grabaciones de las cámaras podían ver que había sucedido. Total que al final y tras un rato haciendo de interprete conseguimos que pudiesen volver por la mañana siguiente después de haber presentado una denuncia en una comisaría de policía para poder revisar las cámaras y aclarar que había sucedido.
Gracias a este incidente puedo dar por bueno el dinero invertido estos meses atrás en mis clases de italiano.
Y cuando ya  me disponía a retirar mi coche, el amable señor del parking me pregunta si ya he pagado el impuesto de entrada a Milano la famosa “Zona C”. Pongo cara de sorpresa y le digo que no se de que me está hablando. Es entonces cuando me cuenta que por entrar al centro de Milán hay que pagar un impuesto diario de 5€ y que si no lo abono antes de 24h tendré que pagar una multa de 90€ que me retiraran de mi contrato del coche de alquiler.
Así que me explica como debo hacerlo. Tengo 24 horas para pagar sino quiero que mi excursión a Milano sea excesivamente cara. Finalmente lo conseguí pagar al día siguiente gracias a la ayuda de mi compañero Luca.
Ya el miércoles se presumía que iba a ser un día más relajado con la llegada del resto del equipo, a los que tenía que ir a buscar al aeropuerto, llegada al hotel, comida y circuito. Ya debía de ser todo normal.
Pero esta semana estaba destinada a complicarse momento a momento. Cuando después de recogerles volvimos al hotel, nos dividimos para que cada uno se pusiese con lo suyo. Nuestro grupo Alex, Rober, Pablo y yo decidimos acercarnos a Monza a comer, de allí hacer compras e ir al circuito. No calculamos que cuando fuimos a comer a las 14:30 ya era demasiado tarde para los horarios italianos, así que después de dar varias vueltas no nos quedó más remedio que ir a un centro comercial a comer en algún establecimiento de sus galerías. No era lo que buscábamos pero era algo de Fast-food o nada.
Y mientras comíamos surgió otro problema a solucionar. Recibí la llamada de una de nuestras invitadas preguntándome acerca de una grabación de la que yo no tenía ni idea y por la que estaba bastante molesta. Así que me tocó entre bocado y bocado investigar que había sucedido para intentar darle solución. Un malentendido que no costó mucho aclarar y en el que hubo que tener mucha mano izquierda con todo el mundo. Pero bueno, para eso estoy aquí para solucionar problemas sino me echarían a la calle.
Problema resuelto, compra de provisiones realizada y al circuito. Y allí surgió el enésimo problema. A pesar de colocar nuestro studio en la que yo creía que era la mejor posición, llegó la parte de realización y no les terminaba de gustar nuestras vistas así que preguntaron la posibilidad de girarlo 180º con el fin de tener otras vistas. Esto suponía que había que deshacer el trabajo de toda la jornada anterior y la del día y empezar de cero y además a contrarreloj porque al día siguiente teníamos directo desde esa posición. Reunión de urgencia y a deshacer lo ya hecho. Quedaba una noche muy larga para los responsables del estudio y una mañana contra el reloj para los técnicos que tenían que tenían que ponerlo de nuevo técnicamente en marcha. Un durísimo trabajo para todos los implicados pero que he de reconocer que no hubo ni una sola mala cara o mala palabra. Todo el mundo aportó su granito de arena y al día siguiente a la hora prevista estaba todo a pleno rendimiento. Gran trabajo de grandísimos profesionales nuestros compañeros.
Llevaba media semana en Italia y no había resultado especialmente fácil, ahora tocaba ver que iba a pasar el resto de días. Y la verdad es que luego todo se tranquilizó y fue mas o menos normal.
El jueves fue tranquilo, el viernes me tocó ir a recoger al aeropuerto a nuestro nuevo colaborador Dani Clos y después estar con Roberto Merhi que había debutado en la FP1 del Gran Premio y que iba a pasar el fin de semana entre su nuevo equipo Carterham y MovistarTV. Habíamos perdido a nuestro colaborador Jaime Alguersuari y habíamos incorporado a Dani Clos y Roberto Merhi. Dos grandes fichajes que nos acercan la F1 desde el punto de vista del piloto. Y además dos grandes tipos.
Y lo que restaba del fin de semana ciertamente fue tranquilo. Todo más o menos según lo planificado, con algún pequeño sobresalto que incluso se agradece para no bajar la guardia y calor, mucho calor que hizo que terminase el fin de semana muy cansado pero contento por el resultado logrado.
Ahora tocaba despedirse de la parte del equipo que ya no viajará más con nosotros esta temporada. La gente del autobús como le llamábamos nosotros, a pesar de ser un trailer articulado. Al salir de Europa ya no viajan más con nosotros así que tocaba despedirse de una parte de nuestro grupo.
Al resto me los volveré a encontrar o bien la semana que viene en Singapore o bien a otros en USA, otros en Tokio, otros en Nagoya…. Es curioso como en las despedidas vamos quedando con la gente en distintos países como aquel que queda en el bar de debajo de su casa para tomar un café. Ya llevo un tiempo en esto y aún me sigue pareciendo que vaya quedando o haciendo planes con gente en distintas partes del mundo.
Falta un mes para nuestro viaje a Austin y Brasil y ya estábamos algunos planificando una excursión a Dallas a ver un partido de la NBA, con otros para cenar en un restaurante que debe ser la bomba en Austin, otros en Tokyo para pasear, otros en Kyoto para intercambiar información de que visitar, con otros en el aeropuerto JFk de NYC para continuar viaje al siguiente destino……
Es increíble la suerte que tenemos al trabajar en cosas que nos permiten viajar, conocer sitios, culturas, vivir acontecimientos especiales y además siempre haciendo algo que nos gusta, o más bien diría yo que nos apasiona. Porque como hablábamos esta misma semana en una cena, nuestro trabajo es muy pasional. Te tiene que gustar mucho lo que haces para poder seguir el ritmo, sino verdaderamente puede ser una tortura. Somos realmente privilegiados por tener trabajo, por hacer lo que nos gusta, y por poder vivir un montón de experiencias fuera del alcance de la mano de la gran mayoría de la gente.
Próxima parada Singapore, sitio alucinante.

miércoles, 27 de agosto de 2014

GP Bélgica 22-24 Agosto 2014


Esta semana después del parón de verano era nuestra vuelta al cole. Vuelta a los circuitos, a las carreras y a nuestro día a día.
La verdad es que la vuelta era relativamente sencilla. Un viaje cómodo, circuito emblemático, eso sí estropeado por el clima. La semana ha sido bastante fria en general. La temperatura no era demasiado alta y además a mí como avanzadilla me pillo mas desprevenido que al resto que ya estaban avisados. Además la lluvia nos acompaño algún día.
Tras el reencuentro entre todos los compañeros tocó dar una vuelta por el circuito de Spa, que tiene sus peculiaridades. El TVCompound se encuentra alejado del paddok por lo que hay que coger un shuttle que nos lleve de un sitio a otro. En esta ocasión hay que decir que funcionan bastante bien y normalmente no tienes que esperar mas de cinco minutos para ir de un sitio a otro. O al paddok o al parking de media que también se encuentra bastante alejado.
El paddok aquí está dividido en dos alturas. La parte baja donde se encuentran los hospitalities y la zona alta donde se encuentran las zonas técnicas de los equipos y el pit-lane.
Estuvimos dando una vuelta para que cada uno ubicase sus zonas habituales de trabajo y así no tener que estar dando vueltas para encontrarlas.
Otra zona de visita obligada es la famosísima curva de Eau Rouge. Es una zona que todo el mundo quiere visitar por su tradición y que además impresiona por la tremenda pendiente que tiene.
Recuerdo que la primera vez que la subí fue en bici y parecía que no se terminaba nunca. Impresiona de verdad tanto si la haces en bici, andando o en coche. Es muy curioso ver como hay un peregrinaje a visitarla y hay momentos durante el fin de semana que parece una calle peatonal de cualquier ciudad.

Por lo demás la semana ha sido muy tranquila. No ha habido sobresalto alguno. El aparcamiento de nuestro set  fue tranquilo aunque ya había alguno dispuesto a dar un poco de guerra pero como ya nos vamos conociendo tenía un as guardado debajo de la manga y no hubo polémica. Además ya estaba reparado y solo hubo que darle unos pequeños retoques para corregir cosillas y montar alguna sugerencia que por parte de realización se había hecho.
Ya solo nos queda una carrera de uso del set pero poder trabajar en condiciones no tiene precio.
Por otra parte el alojamiento lo teníamos en un pueblecito a 23kms del circuito en Vietsalm. Es un pueblecito pequeño metido entre unas montañas y muy pero que muy tranquilo (a las 1830h estaba ya todo cerrado y parecía la una de la mañana de un pueblecito de aquí en pleno invierno.) . Tan tranquilo que solo tiene tres restaurantes en todo el pueblo y tres alojamientos pequeñitos. Tal es así que nuestro personal se tuvo que dividir entre los tres hotelitos. En mi caso concreto estaba en un hotel junto con Alex, Laura y Rober y con el personal de la RAI italiana. Un hotelito más que correcto. Nuestro camino al circuito era por una carretera que nos llevaba a través de tres montañas. Parecía más bien un tramo de rallies del WRC. Es curioso como teníamos tres vehículos con tres GPS distintos y cada uno de ellos nos llevaba por un camino distinto. El mío era el de carreteras más comarcales pero la verdad es que visualmente era muy bonito y fotogénico.

Y como no hay mucho que contar de esta carrera un par de anécdotas:
La primera es un pequeño incidente de tráfico que tuvimos con la gente de A3. El jueves fuimos al centro de acreditaciones a recoger los pases de parking y allí nos encontramos con los compañeros de A3. Les pregunte si ellos sabían el camino al parking porque en mi caso no había estado nunca así que les dije que les seguía. Estábamos los dos coches preparados para salir a la carretera y cuando Andrew hizo el amago de salir yo le seguí. Pero eso, fue un amago porque no termino de salir así que le dí un pequeño golpe en su coche, pero como estábamos parados y no había mas de tres metros de separación entre los dos coches no paso nada y seguimos camino. Todo normal, un pequeño golpe de esos de aparcamiento.
Lo curioso fue que yo seguí con mis cosas y en una de esas que paso por el TVCompound a media mañana empiezan a meterse conmigo y a decirme que había lesionado a sus técnicos. Me dicen que Molina ha tenido que irse al hospital con un collarín de cuello. Yo pienso que me están vacilando y sigo con lo mío hasta que me enseñan una foto de Molina con un collarín. Resulta que era cierto que había tenido que ir al centro médico y que de ahí le habían derivado a un hospital para hacerle un scanner y mirarle bien.
Resulta que el pequeño incidente le había pillado con el cuello girado y le había dado un pequeño tirón. Después de las pruebas médicas le dijeron que era un pequeño esguince en un ligamento del cuello, que no tenia nada más, pero que por precaución era mejor que llevase en collarín unos días. Así que el pobre ha estado con collarín todo el GP.
Claro el vacile que me pegaron durante toda la semana el resto de compañeros de otras teles y presa escrita no tiene nombre.
Menos mal que no fue nada y quedó en una anécdota. A día de hoy Molina se encuentra perfectamente y ya me está amenazando con debida venganza. Jejejeje

Y la otra anécdota fue en el pueblo de Stavelot.
Por esta zona son muy típicos los mejillones cocinados de distintas maneras. Así que como en nuestro pueblo no había nada, una noche decidimos un grupo quedarnos en Stavelot a cenar.
Fuimos a un restaurante que tenía buena pinta y pedimos un par de tipos de mejillones, una raclet de queso, las también típicas patatas fritas belgas, algo de embutido y poco más. Todo muy bueno. La verdad es que cenamos muy bien y a un precio más o menos normal, teniendo en cuenta que Bélgica es un país muy caro.
Al día siguiente lo comentamos con el resto de compañeros y como no terminamos muy tarde  decidimos repetir con algunos compañeros más.
Fuimos al mismo restaurante. Pedimos mesa para los que estábamos y la cosa empezó a torcerse. Una vez sentados como algunos entraron de avanzadilla mientras otros encargábamos la comida del día siguiente, estos últimos intentábamos pedir la bebida pero era complicado.
Cuando nos vinieron a tomar nota pedimos los mejillones y nos dijeron que no había, pedimos la raclet y nos dijeron que no era posible y el camarero se largó.
Al rato vino otro camarero. Le preguntamos por la raclet y nos contestó que en la mesa que estábamos no era posible porque no había un enchufe (cosa que se podía solucionar con un alargador), pedimos entonces un par de foundies de queso y alguna otra cosa más para compartir y nos dice que no podíamos compartir la comida. No entendíamos que nos quería decir. Como no íbamos a poder compartir entre nosotros. Empezó entonces una conversación que desde el principio se veia que no iba a llevar a ningún sitio. El camarero empezó a perder las formas y nuestra incredulidad se incrementaba, así que finalmente decidimos levantarnos de la mesa e irnos del restaurante. No tenían lo que habíamos ido a comer, no nos dejaba compartir los platos que habíamos pedido, no nos ponía la raclet y además sus formas dejaban mucho que desear así que lo mejor fue irse a buscar otro sitio.
Es difícil explicar a la gente que se había incorporado este día como el día anterior habíamos comido de maravilla  y ese día nos estaban tratando así.
Finalmente nos fuimos a otro sitio donde nos juntamos con los integrantes de Videé y cenamos todos juntos (18) en un ambiente de lo más tranquilo.
Es curioso como pueden cambiar las cosas de un día a otro.
Pues esto es todo, ahora a preparar la próxima carrera en Monza. La ultima en Europa antes de partir de nuevo a Asia y America. Llega la parte dura de la temporada.
De momento veamos que nos depara Italia porque en lo deportivo la temporada después de la carrera de Bélgica se está poniendo de lo más interesante.

miércoles, 30 de julio de 2014

GP Hungria 25 - 27 Julio 2014



Por fin llegó el parón de mitad de temporada. Estábamos todos ya con las baterías un poco justas y necesitábamos coger fuerzas para la segunda parte de la temporada.

Seguido de Alemania nos íbamos a Hungría. Algunos pasaban por casa un par de días pero a mi me tocaba volar directo a Budapest para poder organizar la logística de nuestro estudio móvil.

Llevaba ya unos días luchando con el host húngaro para conseguir un sitio con unas vistas más  o menos decentes para poder hacer nuestros programas. Pero ya me habían advertido que lo iba a tener complicado y así fue. A pesar de intercambiar correos pidiendo una posición concreta  desde el host me respondían que había prioridades más importantes que las nuestras y que intentarían hacer lo posible, vamos que nos estaban por la labor.

Total que cuando llegué al circuito me encontré con la sorpresa ya esperada. Nos habían asignado el peor sitio posible. No solo eso, sino que cuando llegué recibí una charleta por parte  del responsable de FOM. Estuvimos intentando dialogar y llegar a un acuerdo bueno para las dos partes pero no fue posible. Ambos entendíamos los argumentos del otro pero no hubo acuerdo. Así que nos quedamos con la posición que se nos había asignado. Todos los compañeros de otras teles que pasaban por allí me comentaban que como era posible que nos hubiesen asignado esa localización, nadie entendía nada. Bueno sí, lo entendían en cierto modo.

En vista que esa batalla estaba perdida comenzamos el montaje de nuestro set y como todo lo que va mal puede ir peor comenzó una gran tormenta que dificultó el montaje y que hizo que nos calásemos hasta los huesos. Además en mi caso no iba con el calzado adecuado y estaba empapado desde los pies hasta la camiseta, igual que si me hubiesen tirado a una piscina, así que cuando estaba todo más o menos organizado me fui al hotel a ducharme y cambiarme de ropa.

Antes de eso me dió tiempo a darme algunas vueltas por el paddok donde la actividad era frenética. Toda la infraestructura de los equipos había viajado por carretera desde Hockenheim hasta Hungaronring, 955kms que había que hacer por carretera. Todo salía de Alemania el domingo por la noche después de recoger y tenía que llegar lo antes posible a Budapest para poder montarlo con tiempo.

Normalmente los lunes el montaje suele estar muy avanzado y el martes está casi concluido para que los equipos puedan trabajar con calma. En este caso el equipamiento no se pudo empezar a montar hasta el martes con lo cual la actividad era incesante. Pasabas a primera hora y veías como había huecos donde instalar los camiones y los hospitalities. Pasabas dos horas después y veías el trabajo avanzado y al final de la jornada era increíble ver como había avanzado todo.



Visto desde fuera era como una perfecta coreografía de camiones haciendo maniobras con una precisión milimétrica, gente perfectamente organizada, grúas que parecía que bailaban, movimientos totalmente estudiados, containers que sobrevolaban nuestras cabezas y que encajaban como si estuviesen jugando al tetris.

La verdad es que es un espectáculo digno de ver y que intentaremos mostrarlo en alguno de nuestros siguientes programas. Ver como el trabajo bien organizado, con personal cualificado y con las herramientas necesarias puede construir una mini ciudad en un par de días.

El resto de días fueron más o menos normales. Incluso se puede decir que fueron mejor de lo previsto. Yo creía que como íbamos ya con las fuerzas justas, dos GPs seguidos, condiciones climatológicas duras (mucho calor en Alemania, agua los primeros días de Hungría y de nuevo mucho calor en Budapest) y sobre todo con el personal con las vistas puestas en las vacaciones, esta iba a ser una carrera más complicada de lo que finalmente resultó.

Incluso hubo momentos de relax. Tuve la sensación que teníamos más tiempo libre que otros días. Aunque finalmente más o menos llegábamos al hotel a la misma hora. También es cierto que estar en una ciudad como Budapest hace que aunque lo que más te apetezca es quedarte en el hotel a descansar, te obligues a salir a dar una vuelta y conocerla para los que la visitan por primera vez y los que ya hemos estado anteriormente vayamos a sitios de los que guardamos buenos recuerdos.

Es increíble como es el cerebro. Yo llevaba un par de años sin visitar la ciudad pero fue poner un pie en el centro y empezar a recordar sitios, calles, restaurantes que parecía que vivía allí.

Así visitamos la zona centro, el puente de las cadenas, recordaba edificios concretos, llegué incluso sin querer a la basílica y su enorme y hermosa plaza, llegamos sin perdernos a un restaurante en concreto para poder cenar muy a gusto etc etc.

También me deje aconsejar por gente que también había estado allí en más ocasiones y fuimos a probar un restaurante japonés que resultó ser exquisito. Tan bueno resultó que en mi caso fui en dos ocasiones. He de reconocer que es uno de los mejores japoneses en los que he estado últimamente.

Y así transcurrió la semana, cansada pero divertida. Con momentos de risas (muchas) y momentos de querer estrangular a alguien. Al final prevalecen los buenos momentos y te quedas con los grandes compañeros y amigos que tengo. Si no fuese porque nos llevamos muy bien, este trabajo sería muy duro.

No están ni mucho menos todos en la foto y si empiezo a citarlos seguro que me dejo a alguno así que solo espero que en la segunda parte de la temporada sigamos haciendo piña y podamos seguir pasándolo bien, riéndonos, vacilándonos, y disfrutando de esta aventura. Todo el mundo que venga a aportar será bien recibido. Incluso los que merezcan dormir en el felpudo ;-) jijijijijijijiji

Ahora tocan unos días de descanso para recargar fuerzas.

Queda la segunda parte de la temporada que en mi opinión es más difícil que esta primera, sobre todo porque tocan viajes muy lejanos, el cansancio se sigue acumulando y como la temporada se irá poniendo más interesante también se nos exigirá más como es normal.

Así que a descansar y nos vemos a finales de agosto en Bélgica (tierra de grandes chocolates jejejejeje)